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sábado, 2 de marzo de 2013

JAPON Período Edo




JAPON
Período Edo
江戸時代

El período Edo (江戸時代 Edo jidai?), también conocido como periodo Tokugawa (徳川時代 Tokugawa -jidai?) es una división de la historia de Japón, que se extiende desde 24 de marzo de 1603 hasta 3 de mayo de 1868.
El periodo delimita el gobierno del shogunato Tokugawa o Edo, que además fue establecido oficialmente en 1603 por el primer shōgun Tokugawa, Ieyasu Tokugawa. El periodo Edo finalizó en 1868 con la restauración del gobierno imperial por parte del 15º y último shōgun Yoshinobu Tokugawa. El fin del periodo Edo también se caracteriza por el comienzo del período imperial.

Gobierno del shōgun y los daimyō

Tokugawa Ieyasu, el principal beneficiado de los logros de Oda Nobunaga y de Hideyoshi Toyotomi era un daimyō sumamente poderoso de la rica región de Kantō. Poseía tierras de 2.5 millones de koku y posteriormente se estableció en Edo (hoy Tokio) añadiendo a sus posesiones tierras de 2 millones de koku. Después de la muerte de Hideyoshi, rápidamente buscó mantener el control sobre la familia Toyotomi.
La victoria del ejército de Ieyasu sobre los daimyō del oeste en la Batalla de Sekigahara en el año 1600 le dieron el dominio casi total sobre todo Japón. Después de establecer un sistema de dominio mediante la desaparición de sus enemigos y un estricto control sobre otros daimyo, Ieyasu instaló a su hijo Tokugawa Hidetada bajo el título de shōgun y se nombró a sí mismo como shōgun retirado en 1605. Los Toyotomi aún eran una amenaza para su causa por lo que dedicó toda una década para erradicarlos. En 1615 la fortificación de los Toyotomi en Osaka fue destruida por el ejército de Tokugawa.
El periodo Edo trajo a Japón 250 años de estabilidad. El sistema político evolucionó a lo que los especialistas llaman bakuhan, el cual era la combinación de los términos bakufu y han, para describir el gobierno característico del periodo. En el bakuhan el shōgun gozaba de la autoridad nacional mientras que los daimyo la autoridad regional. La burocracia aumentó durante este periodo con el afán de administrar la combinación de gobierno centralizado y descentralizado. Los Tokugawa afianzaron su poder durante el primer siglo de su gobierno: la distribución de la tierra les proporcionaba cerca de siete millones de koku y el control sobre las ciudades más importantes.
La jerarquía feudal se completó con las distintas clases de daimyo. Los más cercanos a los Tokugawa eran los shinpan o casas relacionadas. Existían en esta época 23 daimyo en las fronteras de las tierras pertenecientes a los Tokugawa, lo cuales estaban directamente relacionados con Ieyasu. La segunda posición en la jerarquía la constituían los fudai, los cuales habían sido recompensados con tierras cercanas a los dominios de los Tokugawa por sus leales servicios. Durante el siglo XVIII 145 fundai controlaban pequeños territorios, en los que el de mayor importancia contaba tan sólo con 250,000 koku. Por último, 97 han formaban el tercer grupo, el de los tozama, los cuales eran principalmente viejos enemigos o nuevos aliados. Los tozama estaban ubicados frecuentemente en la periferia del archipiélago y entre todos controlaban tierras de alrededor de 10 millones de koku.
Los Tokugawa no sólo consolidaron su control sobre el reunificado Japón, sino que también gozaban de un poder sin precedentes sobre el emperador, las cortes, sobre todos los daimyo y órdenes religiosas. El emperador sólo daba su aprobación como última opción en los asuntos políticos del país, sin embargo los Tokugawa ayudaron a que la familia imperial regresara a sus días de gloria reconstruyendo sus palacios y asegurándoles nuevas tierras. Para garantizar lazos estrechos entre el clan imperial y la familia Tokugawa, la nieta de Ieyasu fue nombrada consorte imperial en 1619.
Se establecieron una serie de códigos legales para regular las propiedades de los daimyo. Este código contemplaba además normas de conducta, matrimonios, vestimenta, tipo de armas, número de tropas que los daimyo podían poseer, se requería además que los señores feudales debían de residir en Edo por un año, prohibía la construcción de barcos transatlánticos, se prohibió el cristianismo, se restringió la posesión de castillos a uno por dominio entre las principales. Aunque de facto los daimyo no pagaban impuestos, se le imponía regularmente una serie de contribuciones del tipo militar o logístico, además de contribuciones para proyectos públicos como la construcción de castillos, caminos, puentes y palacios. Las aportaciones que recibían no sólo fortalecían a los Tokugawa, sino que debilitaban a los daimyo económicamente y por lo tanto disminuían la amenaza de un levantamiento en contra de la administración central. Los han que anteriormente habían sido dominios militares, se convirtieron en unidades de administración local.
De la Apertura al Aislamiento

Tal como lo hizo Hideyoshi, Ieyasu alentó el comercio con el exterior pero mantenía recelo ante los extranjeros. Quería hacer de Edo un puerto mayor, pero una vez que se dio cuenta de que los europeos favorecían a distintos puertos en Kyūshū y después de conocer la negativa de China a sus planes de intercambio comercial, comenzó a controlar el comercio ya existente y permitió que sólo algunos puertos comerciaran productos específicos.
El comienzo del periodo Edo coincidió con las últimas décadas del periodo de comercio Namban durante la cual se intensificó la interacción con las potencias europeas en los ámbitos económicos y religiosos. Es al comienzo del periodo Edo en que Japón comenzó a construir barcos transatlánticos de tipo occidental, tal y como el barco de guerra japonés “San Juan Bautista”, un galeón de 500 toneladas que transportó la embajada japonesa encabezada por Hasekura Tsunenaga al Continente americano y a Europa. Durante este periodo también se comisionaron 350 Barcos con el sello real (Shuinsen), que contaban con 3 mástiles y estaban armados para que comerciaran en Asia,
El “problema cristiano” fue, en efecto, el problema de controlar tanto a los daimyō conversos en Kyūshū y el comercio con los europeos. En 1612 a los sirvientes del shōgun y a los residentes de las tierras de Tokugawa se les ordenó que negaran el cristianismo. Más restricciones se dieron a conocer en 1616 con la restricción de comercio con extranjeros en Nagasaki y en Hirado, en 1622 se ejecutaron a 120 misioneros y conversos, en 1624 se expulsó a los españoles y en 1629 se ejecutaron a cientos de cristianos. Finalmente, en 1635 se prohibió que cualquier japonés viajara al extranjero o que si llegaban a salir jamás volvieran.
El shogunato percibió al catolicismo como un factor extremadamente desestabilizador, por lo que fue perseguido. La Rebelión Shimabara de 1637 – 1638 en donde samuráis católicos – cristianos y campesinos se rebelaron en contra de sus gobiernos feudales y del gobierno central fue reprimida obligando a que los Kakure Kirishitan profesaran su fe secretamente. Poco tiempo después los portugueses fueron también expulsados y miembros de la misión diplomática fueron ejecutados. A los holandeses se les limitó el acceso sólo a Dejima y a los chinos a cuarteles especiales en Nagasaki.
Para 1650 el cristianismo había sido erradicado casi en su totalidad además de que la influencia extranjera en asuntos políticos, económicos y religiosos dentro de Japón se volvió limitada. Tan solo a China, la Compañía Holandesa del Este de India y por un breve periodo a los ingleses se les permitió visitar Japón durante este periodo, sólo con fines comerciales y con acceso restringido sólo al puerto de Dejima en Nagasaki. Otros europeos que arribaban a costas japonesas eran ejecutados sin juicio de por medio.
Sociedad

Después de un largo periodo de conflictos internos, el primer objetivo del recién establecido shogunato Tokugawa era pacificar el país. Creó un balance en el poder que permaneció relativamente estable por los siguientes 250 años, influenciado por los principios del Confucionismo de orden social. La mayoría de los samurái perdieron la posesión directa de las tierras y se les plantearon dos opciones: dejar las armas y convertirse en campesinos o trasladarse a la ciudad principal de su feudo y convertirse en sirvientes a sueldo del daimyō. Sólo algunos pocos samurái permanecieron en las provincias exteriores del norte o como vasallos directos del shōgun, conocidos como los 5000 hatamoto. Se estableció además el sistema sankin kōtai en el que se estipulaba que las familias de los daimyo debían de residir en Edo, además de que los daimyō debían permanecer en Edo por un año y al siguiente año en su provincia.
La población fue dividida en cuatro clases en un sistema conocido como mibunsei (身分制?), en el primer nivel estaban los samurái (alrededor del 5% de la población), en el segundo nivel estaban los campesinos (más del 80% de la población), en el tercero los artesanos y al final estaban los comerciantes. Sólo los campesinos vivían en las áreas rurales. Los samurái, artesanos y los comerciantes vivían en las ciudades que se construyeron alrededor de los castillos de los daimyō, y cada uno de los grupos con una zona específica para ocupar dentro de la ciudad.
Fuera de estas cuatro clases sociales estaban los llamados eta y los hinin, cuyas profesiones rompían los esquemas del budismo. Los eta eran carniceros, curtidores y sepultureros. Los hinin servían como guardias o verdugos. Otros grupos excluidos de las clases sociales incluían los mendigos y las prostitutas.
Los individuos no tenían ningún derecho legal en Japón. La familia era la entidad legal más pequeña contemplada, por lo que mantener el estatus y privilegios de la familia tenía una gran importancia a todos los niveles de la sociedad. Por ejemplo, las leyes penales del período Edo prescribían el “trabajo no libre” (esclavitud) a la familia inmediata de los criminales ejecutados en el artículo 17 del Gotōke reijō pero nunca se estableció su práctica. El Gotōke reijō de 1711 fue la compilación de estatutos proclamados entre 1597 y 1696.
Desarrollos económicos

El desarrollo económico durante el periodo Tokugawa incluía urbanización, embarques de distintos bienes de consumo, en un principio del periodo comercio con el extranjero así como la difusión y comercio de artesanías. Los tratados de construcción aumentaron junto con el desarrollo de bancos y el crecimiento en el número de asociaciones mercantiles. Los diversos han a lo largo del país gozaron del aumento de la producción de productos agrícolas así como el aumento de la producción de artesanías rurales.
Para mediados del siglo XVII, Edo mantenía una población de más de un millón de habitantes, mientras que Osaka y Kioto tenían a más de 400,000. Algunas otras ciudades castillo tuvieron un crecimiento importante. Japón tuvo prácticamente una tasa de crecimiento de prácticamente cero entre las décadas de 1720 y 1820, lo cual es generalmente atribuido a baja tasa natal como consecuencia de la hambruna, pero algunos historiadores han presentado diversas teorías como el alto porcentaje de infanticidios para controlar artificialmente el crecimiento poblacional. Osaka y Kioto se convirtieron en importantes centros de comercio y de producción de artesanías, mientras que Edo era el centro más importante para proveer alimentos y bienes de consumo esenciales.
El arroz fue la base de la economía ya que los daimyō recolectaban los impuestos de los campesinos en especie. Los impuestos podían ser tan elevados como el 40% de la cosecha. El arroz era vendido en los mercados Fudasashi de Edo.
Fue durante el periodo Edo que Japón desarrolló un sistema sustentable de manejo de los bosques. El aumento en la demanda de madera para la construcción, construcción de barcos y combustible llevaron a una rápida deforestación que dio como resultado incendios forestales, inundaciones y erosión del suelo. La respuesta del shōgun, alrededor del 1666, fue implementar una serie de políticas que incluían reducir la cantidad de árboles cortados, incrementar el número de árboles plantados además de que sólo los daimyō y el shōgun podían autorizar el uso de la madera. Para el siglo XVIII Japón desarrolló conocimientos científicos específicos de silvicultura y de forestación.
Desarrollo artístico e intelectual



Terakoya, la escuela de educación privada


Kaitai Shinsho, primer tratado japonés de anatomía, publicado en 1774.
Durante el periodo, Japón estudió progresivamente las técnicas y avances científicos occidentales (llamados rangaku) a través de la información y libros recibidos de los comerciantes holandeses en Dejima. Las áreas de mayor estudio incluían la geografía, medicina, ciencias naturales, astronomía, arte, idiomas, conceptos de física tales como el estudio del fenómeno eléctrico y mecánica. También existió un gran desarrollo de las matemáticas, en una corriente totalmente independiente a la del mundo occidental. Esta fuerte corriente se llamó wasan.
El florecimiento del Neo-confucionismo fue el mayor desarrollo intelectual del periodo. El estudio del Confucionismo se había mantenido activo durante mucho tiempo por clérigos budistas pero durante esta época este sistema de creencias llamó fuertemente la atención sobre la concepción del hombre y la sociedad. El humanismo ético, el racionalismo y la perspectiva histórica del neo-confucionismo fueron tomados como modelo social. Para mediados del siglo XVII, el neo-confucionismo se convirtió en la filosofía legal dominante y contribuyó directamente en el desarrollo del sistema nacional de aprendizaje kokugaku.
La creciente aplicación del neo-Confucionismo así como el estudio avanzado contribuyeron a la transición del orden político y económico de las clases sociales. Se desarrollaron nuevas leyes, se instituyeron nuevos sistemas administrativos. Una nueva visión de gobierno y sociedad emergieron en búsqueda de un mandato más comprensivo. Cada persona tenía un lugar distinto en la sociedad y se esperaba que trabajara de forma que cumpliera su misión en la vida. Los ciudadanos debían ser gobernados con benevolencia por parte de aquellos asignados a mandar. El gobierno era todo poderoso pero al mismo tiempo responsable y humano. Aunque el neo-Confucionismo influyó en el sistema de clases sociales no se aplicó de la misma forma como se acostumbraba en otros países como China, donde los soldados y los clérigos ocupaban el último peldaño de las clases sociales, mientras que en Japón algunos de éstos miembros constituían a la élite de gobierno.
Miembros de la clase samurái añadieron las tradiciones del bushi a su ideología y renovaron su interés en la historia de Japón, dando como resultado el bushidō. En nuevo estilo de vida llamado chōnindō surgió en ciudades como Osaka, Kioto y Edo, el cual aspiraba a alcanzar las cualidades del bushido como la diligencia, honestidad, honor, lealtad y frugalidad. El estudio de matemáticas, astronomía, cartografía, ingeniería y medicina también fue alentado. La búsqueda de nuevas formas de entretenimiento de la nueva cultura se conocieron como ukiyo e incluían geishas, música, historias populares, teatro Kabuki, bunraku, poesía, y arte, el cual queda reflejado con el estilo conocido como ukiyo-e. La literatura también gozó de grandes talentos como Chikamatsu Monzaemon o Matsuo Bashō.
Dibujos Ukiyo-e comenzaron a producirse a finales del siglo XVII pero hasta 1764 Harunobu produjo la primera impresión policromática. Diseñadores de la siguiente generación como Torii Kiyonaga y Utamaro crearon elegantes representaciones de cortesanos. El estilo de Ukiyo-e cobró una gran importancia durante el siglo XIX e incluso muchos pintores occidentales como Edgar Degas o Vincent Van Gogh se vieron influenciados por sus técnicas.
El budismo y el sintoísmo siguieron siendo una parte importante de la sociedad japonesa del periodo Edo. El budismo mezclado con neo-Confusionismo proveyeron de estándares de comportamiento social y aunque ya no contaban con la misma fuerza política que en el pasado, éste era promovido y practicado por las clases superiores. Con la prohibición del cristianismo en 1640 el budismo se vio beneficiado ya que el bakufu ordenó que todos los habitantes se tenían que registrar en alguno de los templos. De esta forma, mientras que el budismo sirvió de base social, el sintoismo sirvió de base al sistema político y ayudó a preservar la identidad nacional.
Fin del shogunato

Declive del shogunato Tokugawa
El final de este periodo es llamado bakumatsu. Las causas del final de este periodo son objeto de una gran controversia pero se puede ver el factor común la apertura obligatoria de Japón hacia el resto del mundo por parte del Comodoro Matthew Perry y su armada conocida como los “barcos negros”, los cuales dispararon en contra de la bahía de Tokio.
El shogunato Tokugawa no colapsó simplemente por sus fallas intrínsecas. La intrusión de los extranjeros ayudaron a precipitar una compleja lucha política entre los bakufu y la coalición de los críticos. La continuidad del movimiento anti-bakufu a mediados del siglo XIX finalmente terminaría por derrocar el shogunato Tokugawa. Desde el principio el shogunato intentó restringir la acumulación de bienes en las familias e intentó fomentar la política “de vuelta a tierra”, en donde los granjeros, los productores primordiales, eran la persona ideal dentro de la sociedad.
A pesar de los esfuerzos para restringir los bienes, el estándar de vida para los habitantes urbanos y rurales aumentó significativamente durante el periodo, en gran parte por el periodo de paz que se vivió en esta época.
Un reto importante que tuvo que enfrentar la clase política fue la naciente clase emprendedora. El ideal gubernamental de una sociedad agraria falló ya que no era compatible ni realista con la nueva distribución comercial. Una serie de sequías y por lo tanto pérdida de cosechas completas dieron como resultado veinte grandes hambrunas entre 1675 y 1837. El malestar entre los campesinos aumentó y para finales del siglo XVIII protestas masivas contra impuestos elevados y escasez de comida se volvieron casi rutinarias. Familias ahora sin hogar se volvieron en granjeros arrendatarios mientras que los pobres de las zonas rurales se desplazaron a las ciudades. Como la fortuna de las antes familias acomodadas disminuyó, otros pudieron acumular más tierras por lo que surgió una nueva clase granjera acomodada. Las personas que pudieron beneficiarse fueron capaces de diversificar su producción y contratar empleados, mientras que otros quedaban disgustados. Muchos samurái pasaron tiempos difíciles e incluso se vieron forzados a producir artesanías o trabajar a sueldo para comerciantes.
Aunque Japón fue capaz de adquirir y refinar una amplia variedad de conocimientos científicos, el rápido proceso de industrialización de los países occidentales durante el siglo XVIII crearon por vez primera un gran diferencia en términos de tecnología y armamento entre Japón y el resto de los países industrializados forzando al país a abandonar su política de aislamiento y contribuyendo el fin del régimen Tokugawa.
Las intrusiones de los occidentales aumentaron en los comienzos del siglo XIX. Barcos de guerra rusos y comerciantes se establecieron en Karafuto (en la isla de Sajalín, llamado óblast de Sajalin bajo el control ruso y soviético) y en las islas Buril, de las cuales las del sur son consideradas como islas del norte de Hokkaidō. Un barco de guerra inglés entró al puerto de Nagasaki buscando enemigos holandeses en 1808 además de que se incrementó el avistamiento de barcos de guerra y balleneros en las décadas de 1810’s y 1820’s. Barcos balleneros y mercantes de los Estados Unidos también hicieron su arribo a costas japonesas. Aunque los japoneses hicieron una serie de pequeñas concesiones y permitieron algunos desembarcos, lo que intentaban era mantener fuera del país a los extranjeros en su totalidad. El Rangaku se volvió crucial no sólo para entender a los bárbaros “extranjeros”, sino para valerse por si mismos sin la ayuda de los occidentales.
Para la década de los 1830`s existía un sentimiento generalizado de crisis. La hambruna y los desastres naturales tuvieron grandes consecuencias en la población. El malestar generalizado derivó en una revuelta de campesinos es contra de oficiales y mercaderes en Osaka en 1837 y aunque esta revuelta tan sólo duró un solo día, causaron un efecto dramático general. Algunos consejeros del shogun creían que la solución residía en el regreso al espíritu marcial, imponer más restricciones al comercio extranjero, suprimir el rangaku, censurar la literatura y eliminar los “lujos” del gobierno y de la clase samurái. La oposición vio la oportunidad de terminar con los Tokugawa y utilizaron la bandera política del sonnō jōi (“Reverenciar al emperador, expulsar a los bárbaros”), el cual llamaba a la unidad bajo el mandato imperial y se oponía a la intrusión de extranjeros. La preocupación del bakufu aumentó al conocer de los logros de los occidentales en establecer enclaves coloniales en China después de la Primera Guerra del Opio de 1839 – 1842, por lo que se implementaron más reformas, sobre todo económicas, para tratar de fortalecer el país en contra de la amenaza extranjera.
Japón rechazó una demanda de los Estados Unidos (que aumentó considerablemente su presencia en la Región Asia-Pacífico en ésta época) de establecer relaciones diplomáticas en julio de 1846 presentada por el Comodoro James Biddle.
Fin del Aislamiento
Cuando el comodoro Matthew Perry se presentó con un escuadrón en la bahía de Edo en julio de 1853 Abe Masahiro era el responsable de las relaciones con los Norteamericanos. Masahiro no tenía ninguna experiencia o precedente de cómo manejar este tipo de amenazas a la seguridad nacional, por lo que trató de equilibrar el deseo de los consejeros de mayor rango que deseaban compromisos con los occidentales, el del emperador que quería mantener fuera a los extranjeros y el de los daimyō que querían ir a la guerra. Debido a la falta de consenso, Masahiro decidió aceptar las demandas de Perry de abrir Japón al comercio internacional pero al mismo tiempo ordenó preparativos militares. En marzo de 1854 el tratado de paz y amnistía “Tratados de Kanagawa” abrió dos puertos a los barcos americanos que buscaban provisiones garantizándoles buen trato para los marineros americanos y permitió que un cónsul se estableciera en Shimoda, un puerto de la Península de Iza al sur de Edo. Un tratado comercial con el que se buscaba abrir más zonas de comercio fue forzado cinco años después.
El daño resultante a la imagen del bakufu fue importante. Debates sobre las políticas del gobierno no eran inusuales y habían generado una fuerte crítica en el bafuku. Masahiro comenzó entonces a buscar el apoyo de nuevos aliados por lo que realizó distintos consensos con los fudai, los shinpan y los tozama. Con la Reforma Ansei de 1854-1856 se buscó fortalecer al régimen ordenando la adquisición de barcos de guerra y armamentos procedentes de Holanda, además de que se comenzó la construcción de nuevas defensas para los puertos. En 1855, una escuela de entrenamiento naval con instructores holandeses fue establecida en Nagasaki, una escuela militar de estilo occidental se estableció en Edo y para el año siguiente se comenzó la traducción de libros occidentales.
La oposición hacia Masahiro aumentó entre los círculos fudai, los cuales se oponían a abrir los consejos del bakufu a los daimyō tozama, por lo que fue reemplazado de su puesto y en 1855 fue nombrado presidente del consejo de Hotta Nariaki. A la cabeza de la facción disidente se encontraba Tokugawa Nariaki, quien profesaba una fuerte lealtad al emperador aunado a fuertes sentimientos anti-occidentales y quien había sido nombrado a cargo de la defensa nacional en 1854.
En los años finales del shogunato Tokugawa se incrementaron los contactos con los extranjeros debido a las concesiones otorgadas en el tratado con los Estados Unidos en 1859, entre los cuales se incluía que se abrieran más puertos para representantes diplomáticos, comercio no supervisado en cuatro puertos adicionales y residencias extranjeras en Osaka y Edo. También se aceptó el concepto de extra-territorialidad (los extranjeros estaban sujetos a las leyes de su país y no las de Japón). Hotta perdió el apoyo de daimyō clave y cuando Tokugawa Nariaki se opuso a un nuevo tratado, Hotta buscó el apoyo imperial. Los oficiales de la corte, percibiendo la debilidad del shogunato rechazaron las peticiones de Hotta y por primera vez en muchos siglos involucraron al emperador en la política interna. Cuando murió el shōgun sin un heredero designado, Nariaki apeló a la corte el apoyo de su propio hijo, Tokugawa Yoshinobu, un candidato que tenía el apoyo de los shinpan y tozama. Los fudai ganaron la lucha política instalando a Tokugawa Yoshitomi, arrestaron a Nariaki y a Yoshinobu, ejecutaron a uno de los líderes intelectuales del sonnō-jōi llamado Yoshida Shōin y firmaron tratados con los Estados Unidos y otras cinco naciones, terminando con más de 200 años de aislamiento.
Modernización del Bakumatsu y sus conflictos
Durante los últimos años del shogunato, conocido como bakumatsu, el bakufu tomó una serie de fuertes medidas para tratar de recuperar su dominio, aunque su participación con la modernización y las relaciones con las potencias extrajeras estaban a punto de convertirlo en el blanco del sentimiento anti-occidental que predominaba en el país.
Durante esta etapa la armada y la naval se modernizaron. Una escuela naval se estableció en Nagasaki en 1855 y gran número de estudiantes fueron enviados a otros países durante varios años para su capacitación, comenzando una tradición de futuros líderes educados en el exterior, como en el caso del Almirante Enomoto Tateaki. Ingenieros navales franceses fueron contratados para construir arsenales navales. Para finales del shogunato Tokugawa en 1867, la naval japonesa contaba ya con 8 barcos de guerra de vapor, los cuales fueron utilizados en contra de las fuerzas pro-imperiales durante la Guerra Boshin. Se estableció además una misión militar francesa para que modernizara el ejército del shōgun.
Algunos extremistas que visualizaban al emperador como símbolo de unidad incitaron a diversos sectores de la sociedad a la violencia en contra del shogunato, de las autoridades de los distintos dominios feudales y en contra de los extranjeros. El desenlace de un nuevo conflicto conocido como Guerra Anglo-Satsuma llevó a un nuevo tratado para ampliar las concesiones comerciales en 1865 pero Yoshitomi no era capaz de hacer frente al poderío militar de los países occidentales. Finalmente en 1867 muere el Emperador Kōmei y es sucedido por su hijo menor, el Emperador Meiji.
Tokugawa Yoshinobu se convirtió con reticencia en el jefe de la casa Tokugawa y shōgun. Trató de reorganizar el gobierno bajo la figura del emperador tratando al mismo tiempo de preservar el papel activo del shōgun. Temiendo el poder reciente de los daimyo de Satsuma y Chōshū, otros daimyō hicieron un llamado a que el shogun regresara el poder al emperador así como a un consejo de daimyō encabezado por el shōgun Tokugawa. Tokugawa Yoshinobu aceptó el plan a finales de 1867 y renunció, anunciando la “restauración imperial”. Los líderes de Satsuma, Chōshū y de otros dominios de cualquier forma decidieron rebelarse, asediaron el palacio imperial y anunciaron su propia restauración el 3 de enero de 1868.
Después de la Guerra Boshin, el sistema bakufu fue abolido y Tokugawa Yoshinobu fue reducido al rango de un simple daimyo. La resistencia continuó durante 1868 y las fuerzas navales del shogun al mando del Almirante Enomoto Takeaki siguieron la lucha por otros seis meses en Hokkaidō, donde fundaron la efímera República de Ezo.

miércoles, 4 de abril de 2007

MITOS JAPONESES // DOS HISTORIAS

Amaterasu y Susano
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Investidura de las tres divinidades

En ese momento, el augusto Izanagi se regocijó en gran manera y dijo: “Yo, engendrando hijo tras hijo, por última generación he obtenido tres vástagos ilustres”; inmediatamente, alzando y repicando y sacudiendo el cordón de joyas que formaba su augusto collar, se lo otorgó a Amaterasu-no-mikoto, diciendo: “Que tu augusta persona gobierne la Llanura de los Altos Cielos”. Y con este encargo, se lo entregó. Y este augusto collar era llamado el Dios de la tablilla de la augusta cámara de los tesoros. Luego dijo al augusto Tsuki-yomi-no-mikoto: “Que tu augusta persona gobierne el reino de las noches”. Y, así, le concedió este cargo. Luego, dijo a Susano-wo-no-mikoto: “Que tu augusta persona gobierne la Llanura de los Mares”.

Amaterasu y Tsuki-yomi aceptan sus tareas obedientemente, tomando posesión de sus respectivos dominios. Pero Susano se pone a llorar, aullar y gritar. Izanagi le pregunta la causa de su aflicción, y Susano contesta que no quiere gobernar las aguas sino ir a la tierra en la que vivía su madre, Izanami. Encolerizado, Izanagi destierra a Susano y a continuación se retira, tras haber terminado su misión divina. Según una versión del mito, subió al cielo, donde vive en el “Palacio Más Joven del Sol”. Se dice que está encerrado en Taga (prefectura de Shiga, Honshû).

Mientras, Susano anuncia que va a despedirse de su hermana, Amaterasu, y se lanza hacia los cielos creando la confusión en toda la naturaleza.


El desafío de las deidades hermanas

Entonces, Amaterasu, alarmada por este alboroto, dijo: “La razón por la cual ha subido hasta aquí mi augusto hermano no procede, ciertamente, de un buen corazón. Unicamente pretende arrebatarme el territorio”. Inmediatamente, tras soltar su cabellera, la trenzó en augustos moños; y al mismo tiempo enrolló un cordón lleno de magatama* , de ocho pies de largo y con quinientas joyas, en los augustos moños izquierdo y derecho, como también en su tocado e igualmente en sus brazos izquierdo y derecho; y tras colgar a sus espaldas un carcaj de mil flechas además de otro carcaj de quinientas, y tomar y ceñir asimismo a su costado un poderoso y sonoro protecor del codo, blandió su espada y sostuvo el arco, cuya parte superior temblaba, bien derecho, y golpeando con el pie, hundió el duro suelo hasta la altura de sus muslos abiertos, aplastándolo como si se tratara de nieve, y se mantuvo firme valientemente como un hombre poderoso, y en la espera le preguntó: “¿Por qué has subido hasta aquí?”.

Los preparativos parecen anunciar una formidable batalla; sin embargo, Susano asegura que no alberga malas intenciones, y para probarlo propone a la diosa un juramento que establecerá su mutua fe. El texto no aclara el juramento, pero a juzgar por lo que sucede luego, y también recurriendo al Nihon Shoki, podemos esclarecer la apuesta: un concurso de reproducción, en donde vencería aquel que diese a luz deidades masculinas, o bien, aquel que engendrase más divinidades. Si Susano ganaba, su hermana debería admitir la pureza de sus propósitos.

Las dos divinidades, separadas por Amanogawa [El Río del Cielo* ], intercambian las palabras de compromiso e inician la competición. Para empezar, Amaterasu le pidió a su hermano la espada; la rompió en tres trozos, los masticó y al escupir aparecieron tres hermosas diosas. A continuación, Susano cogió las largas hileras de magatama que Amaterasu llevaba alrededor de los moños, de la frente y en los brazos, y las dispersó soplando, creando de este modo cinco dioses, entre ellos aquel llamado Oshi-homimi.

Amaterasu expresa entonces, cuáles de estos dioses, según su origen, deberán ser considerados como hijos del uno o del otro. Susano se autoproclama vencedor, pero Amaterasu indica que los dioses masculinos han sido creados a partir de sus pertenencias y que, por tanto, ella era la ganadora. Este hecho reviste una gran trascendencia, ya que los emperadores japoneses eran “descendientes” de Ame-no-Oshi-homimi y por tanto, se consideran nietos de Amaterasu, y no de Susano. Este, sin embargo, se niega a aceptarlo, y desencadena inmediatamente mil violencias, cuyo resultado conforma el episodio central de esta mitología.


Las devastaciones de Susano

Entonces, Susano dijo a Amaterasu: “Gracias a la pureza de mi corazón, yo, al engendrar hijos, he alcanzado la victoria”. Y con estas palabras y la impetuosidad de la victoria, destrozó las separaciones de los arrozales divinos que había dispuesto Amaterasu, cegó los canales de irrigación, y además vertió excrementos en el palacio donde ella degustaba el Gran Alimento* . Y aunque él se comportó de este modo, Amaterasu, sin hacerle ningún reproche, le dijo: “Esto, que parece que son excrementos, debe de ser algo que mi augusto hermano mayor habrá vomitado en su embriaguez. Por lo que respecta a las separaciones de los arrozales y a los canales, sin duda las ha hecho porque le duele la tierra que estas cosas ocupan”. A pesar de que ella le excusaba con estas palabras, Susano siguió perpetrando sus malas acciones y se volvió violento en extremo* .

Hallándose Amaterasu sentada en la hilandería sagrada, Susano perforó el techo de la sala y arrojó por la abertura un caballo celestial que había despellejado. Al ver esto, las tejedoras de los augustos ropajes, asustadas, se clavaron las lanzaderas de los telares en lo más profundo de sus cuerpos y murieron* . Entonces, Amaterasu, aterrada con esta visión, cerró la puerta de Ama-no-iwato [Cueva de las Rocas Celestiales], la fijó sólidamente y se recluyó en su interior* .

La crisis divina

Inmediatamente, Takamagahara quedó sumida en la más completa oscuridad y lo mismo le ocurrió al País Central de la Llanura de Juncos. A causa de esto, reinó la noche eterna. Allí en lo alto, con el ruido de diez mil dioses pululando como las moscas de la quinta luna, diez mil calamidades surgieron simultáneamente. Por ello, las ochocientas * miríadas de divinidades se reunieron en divina asamblea en el lecho seco de Amanogawa, para discutir la forma de convencer a Amaterasu de que abandonara su escondite.

El sabio dios Omoi-kane-no-kami [El que acumula los pensamientos], hijo de una de las divinidades primordiales, Taka-mi-musuhi, ofreció una solución: reunieron a las aves de largo canto de la noche eterna y las hicieron cantar* . Como aquello no dio solución, las divinidades concibieron una complicada estratagema: tomaron duras rocas del río Amanogawa, y hierro de las celestes Montañas de Metal, y convocaron al forjador Ama-tsu-ma-ra* ; encargaron al augusto Ihi-kori-dome que fabricara un espejo con esos materiales; encargaron al augusto Tama-no-ya que fabricara un collar de joyas de quinientas magatama y una longitud de ocho pies; mandaron llamar al augusto Ame-no-koyane y al augusto ­Futo-tama y les ordenaron arrancar los omóplatos de un gamo del celeste monte Kagu y extraer la corteza de los árboles del celeste monte Kagu para practicar una adivinación* ; arrancaron de raíz un augusto árbol de sakaki * del celeste monte Kagu, y colocaron sobre sus ramas superiores el collar de quinientas magatama, sobre las ramas intermedias el espejo de ocho pies, y en sus ramas inferiores sedosas ofrendas blancas y azules* .

El augusto Futo-tama tomó y guardó todo aquello con las grandes y augustas ofrendas* , y el augusto Ame-no-koyane pronunció con ardor unas palabras rituales, mientras el dios Ama-no-tachikara-wo [Varón de fuertes manos] se mantenía oculto cerca de la puerta de Ama-no-iwato; entonces, la diosa Ame-no-uzume * [Mujer temible del cielo], hizo una guirnalda con flores para su cabeza, formó con hojas de bambú enano del monte Kagu un ramillete para sus manos, subió sobre una “tabla sonora” y pateó hasta hacerla retumbar y, comportándose como poseída por un dios, dejó al descubierto sus pechos, haciendo deslizar luego el cordón de su traje por debajo de su cintura* .

Entonces, las ochocientas miríadas de dioses rieron al mismo tiempo y Takamagahara tembló. Al oírlo, Amaterasu, sorprendida, tras entreabrir la puerta de Ama-no-iwato, habló así desde su interior: “Pensé que debido a mi retiro, Takamagahara quedaría oscurecida, y el País Central de la Llanura de Juncos resultaría igualmente oscurecido; ¿Cómo es posible, pues, que Uzume se regocije y que además las ochocientas miríadas de dioses se rían?”. Uzume respondió entonces: “Estamos alegres y nos regocijamos porque hay una divinidad que aventaja a tu augusta persona”.

Mientras ella hablaba de esta manera, Ame-no-koyane y Futo-tama dirigieron el espejo hacia la puerta entreabierta. Amaterasu, sorprendida por lo que estaba ocurriendo, salió poco a poco, y mientras se miraba intensamente en el espejo, quedó por un instante deslumbrada. Ama-no-tachikara-wo, que permanecía escondido, la cogió de la mano y la obligó a salir. Entonces, Futo-tama, sacando y colocando una cuerda * tras la espalda de Amaterasu, dijo: “¡No retrocederás más allá de este punto!”. Y así, cuando Amaterasu hubo salido, Takamagahara y el País Central de la Llanura de los Juncos quedaron, de forma natural, iluminados con su brillo. Una vez fuera de la cueva, Amaterasu consintió en no volver a su encierro, siempre que Susano fuese desterrado* .

La expulsión de Susano

Allí en lo alto, las ochocientas miríadas de dioses, tras mantener consejo, impusieron a Susano un castigo consistente en entregar un millar de tablas de ofrendas y además le cortaron la barba, las uñas de los dedos de las manos y los pies* , y le expulsaron mediante un divino mandato.

Así perseguido, Susano acude a solicitar comida a Ogetsu-hime-no-kami [la diosa del alimento], quien se saca de la boca, de la nariz y del recto, todo tipo de manjares exquisitos para ofrecérselos; indignado por el insulto, Susano la mata inmediatamente. Pero la muerte de Ogetsu tiene resultados positivos en la mitología japonesa, pues del cadáver de la diosa nacen los “cinco cereales”, esto es, los alimentos básicos con los que siguen subsisteniendo los japoneses en la actualidad: en sus ojos crecen semillas de arroz, en sus orejas mijo, en sus genitales trigo, en su nariz judías pintas y en su recto soja * . El dios Kami-musubi mandó recoger y sembrar estas semillas, para el bien de los mortales.


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Izanagi e Izanami

El nacimiento del Japón

En el principio, tras la formación del cielo y de la Tierra, tres dioses se crearon a sí mismos y se escondieron en el cielo. Entre este y la Tierra apareció algo con aspecto de un brote de junco, y de él nacieron dos dioses, que también se escondieron. Otros siete dioses nacieron de la misma manera, y los últimos se llamaron Izanagi e Izanami.

Izanagi e Izanami

Fueron encargados por los demás dioses de formar las islas japonesas. Estos hundieron una jabalina adornada con piedras preciosas en el mar inferior, la agitaron y al sacarla, las gotas que de ella resbalaban formaron la isla de Onokoro. Descendiendo de los cielos, Izanagi e Izanami resolvieron construir allí su hogar, así que clavaron la jabalina en el suelo para formar el Pilar Celestial.

Descubrieron que sus cuerpos estaban formados de manera diferente, por lo que Izanagi preguntó a su esposa Izanami si sería de su agrado concebir más tierra para que de ella nacieran más islas. Como ella accedió, ambos inventaron un matrimonio ritual; cada uno tenía que rodear el Pilar Celestial andando en direcciones opuestas. Cuando se encontraron, Izanami exclamó: "¡Que encantador! ¡He encontrado un hombre atractivo!", y a continuación hicieron el amor.

En lugar de parir una isla, Izanami dio a luz a un malforme niño-sanguijuela al que lanzaron al mar sobre un bote hecho de juncos. Después se dirigieron a los dioses para pedir consejo, y estos les explicaron que el error estaba en el ritual del matrimonio, ya que ella no debía de haber hablado primero la encontrarse alrededor del Pilar, pues no es propio de la mujer iniciar la conversación. Así pues, ambos repitieron el ritual, pero esta vez Izanagi habló primero, y todo salió según sus deseos.

Con el tiempo, Izanagi concibió todas las islas que forman el Japón, creando, además, dioses para embellecer las islas, y después hicieron dioses del viento, de los árboles, de los ríos y de las montañas, con lo que su obra quedó completa. El último dios nacido de Izanami fue el dios del fuego, cuyo alumbramiento produjo tan graves quemaduras en los genitales de la diosa que murió. Y todavía, mientras moría, nacieron más dioses a partir de su vómito, su orina y sus excrementos. Izanagi estaba tan furioso que le cortó la cabeza al dios del fuego, pero las gotas de sangre que cayeron a la Tierra dieron vida a nuevas deidades.

El más allá


Tras la muerte de Izanami, Izanagi quiso seguirla en su viaje a Yomi, la región de los muertos, pero ya era demasiado tarde. Cuando llegó allí, Izanami ya había comido en Yomi, lo que hacía imposible su vuelta al mundo de los vivos. La diosa pidió a su esposo que esperase pacientemente mientras ella discutía con los demás dioses si era o no posible su retorno al mundo, pero Izanagi no fue capaz; Impa ciente, rompió una punta de la peineta que llevaba, la prendió fuego, para que le sirviese de antorcha y después entró en la sala. Lo que vió allí fue espantoso: los gusanos se retorcían ruidosamente en el cuerpo putrefacto de Izanami.

Izanagi quedó aterrado al contemplar la visión del cuerpo de Izanami, por lo que dio media vuelta y salió huyendo de allí. Encolerizada por la desobediencia de su marido, Izanami envió tras él a las brujas de Yomi y a los fantasmas del lugar, pero Izanagi pudo despistarlos haciendo uso de sus trucos mágicos. Cuando por fin llegó a la frontera que separa el mundo de los muertos del de los vivos, Izanagi lanzó a sus perseguidores tres melocotones que allí encontró, retirándose las brujas y fantasmas a toda prisa.

Finalmente, fue la propia Izanami quien salió en persecución de Izanagi. Este colocó una gigantesca roca en el paso que unía Yomi con el mundo de los vivos, de modo que Izanami y él se vieron uno a cada lado del enorme obstáculo. Izanami dijo entonces: "Oh, mi amado marido, si así actuas haré que mueran cada dia mil de los vasallos de tu reino", a lo que Izanagi contestó "Oh, mi amada esposa, si tales cosas haces yo daré nacimiento cada día a mil quinientos". Finalmente llegaron a un acuerdo, mediante el cual la cifra de nacimientos y fallecimientos se mantienen en la misma proporción. Ella le dijo que debía aceptar su muerte y él prometió no volver a visitarla. Entonces ambos declararon el fín de su matrimonio. Esta separación significó el comienzo de la muerte para todos los seres.

LEYENDA POPULAR JAPONESA

Kojiki, Antecedentes de antiguos asuntos.
Yamato-takeru asesina a los hermanos Kumaso


Un día, el emperador Keiko fue informado de que la tribu Kumaso de Tsukushi se había alzado en armas contra él. El Soberano Celestial, que confiaba en el valor y la ferocidad de su hijo, llamó al noble Oh-usu, un joven de dieciséis años, y le dio esta orden "En el oeste, hay dos guerreros Kumaso. Ambos son rebeldes e insolentes. ¡Atrápalos!" Y, con este encargo, lo despachó. Antes de partir, el noble Oh-usu fue a ver su abuela, la noble Yamato-ime, que le dio su blusa y su falda para que se las pusiera. Escondió el joven un puñal en su pecho y se puso en marcha.

Cuando alcanzó la casa de los osados Kumaso, vio que estaba rodeada por tres hileras de guerreros, que acababan de habilitar una cueva cercana como su base y que, con grandes ruidos, iban preparando su comida para un festín. Y el príncipe Oh-usu paseó por la zona, esperando a que empezasen las festividades. Cuando el día de la fiesta llegó, cepilló y alisó su pelo, que llevaba recogido en un moño masculino sobre su cabeza, y se puso la falda y la blusa de su tía. Aprovechando que parecía una muchacha, se mezcló entre las concubinas y se introdujo en la cueva.

Cuando los dos osados Kumaso, el mayor y el menor de los hermanos, se fijaron en el joven, grande fue su contento. Le invitaron a sentarse entre ellos y se divirtieron mucho con él. Cuando, gracias a la bebida, llegó el momento más dulce, el noble Oh-usu extrajo de su pecho el puñal, cogió al mayor de los Kumaso por el cuello de sus ropas y le traspasó el pecho con él. Horrorizado, el menor de los Kumaso salió corriendo para salvar la vida, pero el noble Oh-usu fue detrás de él y le alcanzó al pie de la escalera de la cueva, donde le atacó por detrás, introduciendo el sable por el recto. El valiente Kumaso habló, y dijo: "No muevas la espada pues, yo, vuestro humilde sirviente, tengo que deciros algo". El noble Oh-usu, que lo mantenía tumbado en el suelo, le dio cuartel. El valiente Kumaso volvió a hablar y preguntó: "¿Quién sois vos, noble joven?" "Soy el noble hijo de Oho-tarashi-hiko-Oshiro-wake, el emperador celestial que mora en el palacio de Hishiro en Makimiku y gobierna la tierra de las Ocho Grandes Islas; y mi nombre es Rey Yamato-oh-guna. Al saber que vosotros dos, los valientes Kumaso, erais traidores y no le respetabais, me ordenó venir aquí y acabar con vuestras vidas.

El valiente Kumaso respondió: "Eso es cierto. Nadie en el oeste es tan valiente ni tan indómito como nosotros. Pero en la tierra del Gran Yamato, un hombre hay que más valiente que nosotros dos es. Por ello, te ofrezco un nombre noble. Desde ahora, mereces ser reconocido como el noble muchacho Yamato-takeru". Tan pronto como acabó de decirlo, el príncipe lo rajó a cuchilladas, como a un melón maduro, y acabó con su vida. Desde entonces, le rindieron honores llamándole con el noble nombre Yamato-takeru. Cuando volvía a la capital después de esta gesta, sojuzgó y pacificó a todas las deidades de las montañas y de los ríos y las deidades del estrecho de Shimonoseki y se dirigió a la capital.

DIOSES JAPONESES

DIOSES DE LA MITOLOGíA JAPONESA



AIZEN-MYO O AYZEN-MYOO
Dios Japonés del amor, adorado por prostitutas, cantantes y músicos. A pesar de su aparien-
cia feroz (posee un tercer ojo colocado verticalmente entre sus otros ojos y una cabeza de
león) es considerado un ser benéfico con el género humano. Originalmente fue un dios del
Shingon y Tendia y representaba los deseos del amor.

AJI-SUKI-TAKA-HI-K)NE
El dios Japonés del trueno, uno de varios. Nació ruidoso, y cuando creció se hizo aun más
ruidoso. Para callarlo, los dioses lo llevaron a una escalera para que la subiera y bajara
(esto explica el por que se acerca y retrocede el sonido del trueno).

AMA-NO-MINAKA-NUSHI
El Divino Señor de la Mitad del cielo de la mitología Japonesa. Esta relacionado con la Es-
trella Polar.

AMA-TERASU O AMATERASU
Es la diosa sintoista del Sol o de la Luz, literalmente: la "Deidad que ilunima el cielo",
o "Ella la que brilla en los cielos".
Nació de las manchas que Izanagi lavó en el río al salir del infierno. Resplandeciente en
su apostura, dignificada con su atuendo de caracter magnánimo y benigno, y brillaba glorio-
samente en el cielo. Tenía a su cargo el gobierno de los cielos. Es la figura central en el
Shinto y la familia Imperial Japonesa desciende de ella. Cuando su hermano Susanowo, el
dios de la tempestad, arruinó la tierra se retiró a una cueva debido a que ella fue muy
ruidosa. Cerró la cueva con un canto rodado gigante. Su desaparición privó al mundo de luz
y vida. Los otros dioses usaron todo su poder para que saliera de la cueva, pero no lo con-
siguieron. Finalmente fue Uzume quien lo logró. La risa de los dioses cuando vieron cómicos
y obscenos bailes de Uzume estimularon la curiosidad de Amaterasu. Cuando ella salio de la
cueva un haz de luz salió (hoy en dia se llama amanecer). La diosa entonces vió su propio
reflejo brillante en un espejo que Uzume había colgado en un árbol. Cuando ella se acercó
para verse bien, los dioses la agarraron y la sacaron de la cueva. Entonces volvió al cie-
lo, y trajo luz de nuevo al mundo. Más tarde, creó campos de arroz, llamados inada, donde
cultivó arroz. También inventó el arte de tejer con el telar y enseñó a la gente como cul-
tivar trigo y gusanos de seda. El santuario principal de Amaterasu esta situado en Ise-Jin-
gue en Ise, en la isla de Honshu. Este templo es derribado cada veinte años y entonces se
reconstruye en su forma original. En el interior del santuario esta representado su cuerpo
por un espejo. Ella es también llamada Omikami ("diosa ilustre") y Tensho Daijan.

AMATSU-KAMI
Los dioses japoneses del cielo. Ellos son los dioses celestiales y son eternos.

AMA-TSU-MARA
El Dios shintoista de los herreros. Junto con Ishi-Kori-dome este cíclope dios herrero hizo
el espejo solar que fue usado para tentar Amaterasu a salir del lugar donde se escondía.

AMATSU-MIKABOSHI
El dios japonés de la maldad. Su nombre significa "Augusta Estrella del Cielo".

AME-NO-KAGASE-WO
Una divinidad astral shintoista.

AME-NO-MI-KURAMI
Diosa sintoista del agua.

AME-NO-OSHIDO-MIMI
El hijo de la diosa Amaterasu. Rehusó ser el señor de la tierra cuando le ofrecieron esta
posición.

AME-NO-WAKAHIKO
El dios japonés que fue enviado para gobernar el mundo. Fue asesinado por el dios del cielo
Takami-Musubi.

AMIDA
Según sus devotos, el más grande de los dioses, soberano y ducho del paraíso; el protector
de las almas humanas, el padre y el dios de todos aquellos que son admitidos a gozar de las
delicias del paraíso: en una palabra, el mediador y el salvador de la humanidad; el dios al
que todo Japonés se gira en el momento de la muerte pues por su intercesión obtienen las
almas la remisión de todas sus faltas y llegan a ser dignas de la beatitud celestial. El
reino de Amida-Nyorai tiene un estanque de loto con bosquecillos de árboles de ambrosia de
joyas, en las ramas de ellos se posan aves maravillosas, mientras que campanas melodiosas
dependido de las ramas, y encima de esto el Budha y su círculo de ángeles, pétalos de bon-
dad se dispersan con la brisa. Hace dos mil años que vivió, habiéndose ejercitado muchos
miles de años en la penitencia y la predicación: hasta que cansado de su existencia, se dió
muerte y fue contado en el número de los dioses. Creen sus adoradores que Amida goza de
gran crédito con Jemma, dios de los Infiernos, para inclinar a este severo juez, no solo a
mitigar las penas de los culpables, sino también a hacerles gracia enviándolos otra vez al
mundo antes del tiempo prescrito para la expiación de sus pecados. Amida es venerado sobre
todo por los devotos que antiguamente le ofrecían el sacrificio de su vida ahogándose en
honor suyo. La víctima entraba en una barquita dorada y adornada de gallardetes de seda; se ataba unas piedras al cuello, en los pies, y en los vestidos; bailaba al son de varios ins-
trumentos, y luego se arrojaba al río. Algunas veces hacían un agujero en la barquilla y se
dejaban caer al fondo a la vista de una multitud de parientes, amigos y bonzos. Otros entu-
siastas de la misma clase se metían en una cueva estrecha en forma de una tumba, cubierta
por todas partes a excepción de un pequeño agujero que servia para entrar el aire, y en es-
te sepulcro el devoto no cesaba de llamar a Amida hasta que expiraba. He aquí la descrip-
ción que hacen de esta divinidad sus discípulos. Dicen que es el Ser supremo; sustancia
indivisible, incorpórea, inmutable, distinta de todos los elementos; que existe con la na-
turaleza, que es el manantial y el fundamento de todo bien, sin principio ni fin, infinito,
inmenso y creador del universo. Es representado en un altar, montado en un caballo con
siete cabezas, jeroglífico de siete mil años, con cabeza de perro, teniendo en sus manos un
anillo o círculo de oro que está mordiendo. Este emblema tiene bastante analogía con el
círculo egipcio considerado como un emblema del tiempo: por lo mismo este dios es un jero-
glífico de la evolución de las edades o más bien de la eternidad misma. Otras veces le dan
tres cabezas, cada una cubierta de una especie de bonete, con barba larga. Sus vestidos
consisten en un ropaje riquísimo guarnecido de perlas y de piedras preciosas.

ANAN
Primo, amigo y seguidor leal de Budha. En Japón es extensamente reverenciado como un inmor-
tal. En la India es llamado Ananda.

AN-NO-TANABATA-HIME
Un dios astral japonés.

BAKEMONO
Espiritus poseidos por poderes del demonio. El término cubre espíritus tales como kappa
mono-no-ke (espíritus del demonio), oni, ten-gu, y yamanba o yama-ubu (una bruja de la
montaña).

BAKU
Un espíritu japonés bueno, llamado el "comedor de sueños". Se dice que los sueños de maldad
están causados por espíritus de maldad. Cuando una persona despierta de una pesadilla, se
puede recurrir a Baku, diciendo: "Baku, come mis sueños". Así Baku sera inducido para tor-
nar un sueño malo en fortuna. Tiene una cabeza de león, pies de tigre y un cuerpo de caba-
llo.

BENTEN
La diosa japonesa del amor, la elocuencia, la sabiduría, las artes, la música, el conoci-
miento, la buena fortuna y el agua. Es la protectora de la geishas, los bailarines, y los
músicos. Originariamente fue diosa del mar o diosa del agua. Más tarde se hizo diosa del
rico y fue añadida Shichi Fukujin. Benten es retratada como una mujer bella, viajando en un
dragón mientras que juega con un instrumento de cuerda. Tiene ocho brazos y en sus manos
tiene una espada, una joya, un lazo, una flecha, una rueda, y una llave. Las dos manos res-
tantes están juntas en oración. Se dice que cuando un dragón devoró a muchos niños, ella
descendió a la tierra para parar su maldad.

BENZAI-TEN
La diosa japonesa del lenguaje, la sabiduría, el conocimiento, la buena fortuna y el agua.

BIMBOGAMI
El dios japonés de la pobreza. Aunque hay muchos que lo rehuyen para evitar muchos "males- tares", hay otros que hacen rituales especiales para obtener sus favores.

BINZURU-SONJA
El dios japonés de la cura y la buena vision. Como él es incapáz de escapar del dolor ayuda
a otros a hacerlo.

BISHAMON
El dios Japonés a quién muchas funciones son atribuidas, pero es conocido como un dios de
la guerra, distribuidor de riqueza y protector de ella. También protege contra demonios y
enfermedades, y es un guardián del Norte. Bishamon pertenece al Shichi Fukujin y es retra-
tado completamente armado, encima de demonios y con una lanza en su mano, algunas veces lleva una rueda de fuego como un halo.

BOSATSU
La forma japonesa del bodhisattva sanscrito, una manifestación de Buddha en el pasado, pre-
sente o futuro. A punto de entrar en el nirvana, así escapa de la carga de existencia indi-
vidual, un bodhisattva ha decidido quedar en tierra para el beneficio de la humanidad.

BUTSU
Es el nombre japonés de Buddha.

BUTSUDO
La palabra japonesa para el Budismo. Literalmente significa "Camino de Buddha".

DENIX
Dios japonés de la guerra.

DRAGÓN DE KOSHI
Vivia cerca del monte Torikami en Izumo (donde se encuentra la puerta del infierno). Segun
la leyenda era un dragon rojo de ocho cabezas y ocho colas, del tamaño de ocho montañas y
ocho valles, que año tras año visitaba un poblado cercano donde vivian dos ancianos llama-
dos Ashinazuchi y Tenazuchi con sus ocho hijas, mismas que habian sido devoradas por este
dragon, hasta que solo quedaba la menor, cuando la fecha en que el dragon vendria por la
ultima hija, el dios Susa No Ho descendio cerca y sintio piedad por los ancianos, tomo por
esposa a la ultima hija y planeo la muerte del dragon, embriagandolo con sake y cortando
sus ocho cabezas y al cortar su cola encontro una espada magica de gran filo llamada Kusa-
nagi, que es una de las tres joyas imperiales y se venera en el templo de Atsuta.

IZANAGI E IZANAMI
Izanami significa "Macho que invita" y tiene como compañera a Izanami, la "Hembra que invi-
ta". Estas dos deidades fueron enviadas al mundo por orden de las "deidades celestiales" a
fin de traer cosas a la tierra. Decendieron de su morada por el "Puente flotante del cielo"
(se interpreta como arcoiris). Izanagi cortó através del espacio con su espada y las gotas
de agua salada de la punta de su espada se coagularon en un islote llamado Onokoro, es de-
cir, "Autocoagulante". Después aterrizaron ahí y se casaron y más tarde dieron la vuelta al
islote en direcciones opuestas y se hallaron en el opuesto más lejano. El primer hijo naci-
do fue un abortado, como una medusa, debido a una falta de la diosa durante la ceremonia de
la boda. Ese niño fue arrojado al agua. Más tarde tuvieron muchas cosas, o deidades, como
el mar, las cascadas, el viento, los árboles, las montañas, los campos, etc... Después del
nacimiento de estas u otras deidades, incluyendo las islas del archipiélago japonés, el na-
cimiento de los dioses del fuego fue fatal a la diosa Izanami. Su muerte fue semejante a la
de cualquier ser humano, a causa de unas fiebres, pudiendo ser llamado el primer caso de
mortalidad humana. Tras su muerte descendió al Hades japonés "Yomot-su-kuni" ("tierra de la
oscuridad").

KUNI-TOKO-TACHI
Al principio, como dicen los antiguos relatos del shinto, había el caos, como un mar de
aceite. De aquél primer caos surgió algo como el vástago de un junco. Resultó ser una dei-
dad llamada Kuni-toko-tachi ("El senór eterno ordenador"), y con él se generaron dos deida-
des llamadas respectivamente, Taka-mi-musubi ("dios-Productor de lo Alto") y Kami-mi-masubi
("diosa-Protectora de lo Divino"), no se dice explícitamente que fueran marido y mujer, pe-
ro es muy probable que como tales fueran concebidos. Los tres se consideran la triada ori-
ginal de la generación de dioses, hombres y cosas. Pero casi nada más se sabe de ellos,
excepto que algunos clanes aseguran descender de uno u otro de ellos. A la primitiva triada
le siguió una serie de dioses y diosas, probablemente por parejas, siendo seguramente per-
sonificaciones de fuerzas germinadoras, como el lodo, el vapor y las simientes. Se dice que
todo estaba "oculto en sí mismo", o sea, muerto, pero no según el consepto de la mortalidad
humana. Tras una sucesión de generaciones y desapariciones espontáneas, apareció una pareja
destinada a generar muchas cosas y dioses de gran importancia. Fueron Izanagi e Izanami.

MITOSHI-NA-KAMI
Dios de las cosechas al que Oh-kuni-nushi logra convencer por medio de sacrificios a apaci-
guar su cólera y volver a restaurar los arrozales y todas las cosechas de la tierra del Ja-
pón.

NINIGI
Su nombre significa: "Hombre Prosperidad". Nieto de Ama-terasu que envió a éste a las islas
del archipiélago japonés para que las reinara.

OH-KUNI-NUSHI
"Gran Amo de la Tierra". Mientras Susa-no-wo dormía, Oh-kuni-nushi ató su cabellera a las
vigas de la casa y huyó con su hija, junto con los tres preciosos vienes de su padre: una
espada, un arco y las flechas, y un arpa. Fue ésta la que despertó a Susa-no-wo, tocando
sola mientras huía Oh-kuni-nushi, pero éste logró escapar mientras Susa-no-wo iba perdiendo
sus cabellos, pese a lo cual persiguió al raptor. Ni bien lo atrapó, exclamó, al parecer
admirado por su astucia: "Sí, te concederé mi hija junto con los tesoros. Gobernarás el pa-
ís y te llamarás Utsushi-kuni-dama, o sea "el Alma de la Tierra hermosa"".

SHICOME
"Hembras de la gran fealdad". Son las furias japonesas, tienen su morada en el infierno.
Fueron invocadas por Izanami para atrapar a Izanagi cuando éste la buscaba para llevarla de
nuevo a la tierra. Y casi lo atrapan de no ser porque éste les tiró unos racimos de uva
silvestre que las Shicomé se entretuvieron comiendo.

SUKU-NA-BIKO
Enano, auxiliar de Oh-kuni-nushi, su nombre significa: "El hombrecito famoso". Este perso-
naje abordó a Oh-kuni-nushi cuando éste se hallaba en la playa, viendo desde el mar en una
almadía, ataviado con alas de alevilla y un manto de plumas. El Amo de la Tierra tomó al e-
nano en la palma de su mano y se enteró de que era hijo de la diosa Productora de lo Divino
y conocedor del arte de la medicina. Los dos llegaron a ser como hermanos y colaboraron en
el desarrollo de la tierra, cultivando diversas plantas útiles y curando las enfermedades
del pueblo.

SUSA-NO-WO O SUSANOO
Es el Dios de la tormenta, literalmente: la "Deidad de impetuosa rapidez". Nació de las
manchas de la nariz, que Izanagi lavó en el río al salir del infierno. Este dios tenía un
aspecto oscuro, llevaba barba, era de caracter furioso e impetuoso, aunque su cuerpo mos-
traba una gran reciedumbre. El mar era el reino a él confiado. Pero descuidaba su reino y
provocaba toda clase de alborotos y revueltas. Llorando y rabiando, declaraba que soñaba la
morada de su madre, y en sus transportes de furor destruía lo que ordenaba sensátamente su
hermana, Amaterasu. Se casó con Kushinada, con quien tuvo un hijo, Onamochi, rey de Izumo,
asistido por la diosa Sukunabicona, la emplumada.

TSU-KI-YO-MI O SUKIYOMI
Es el Dios-Luna, literalmente: el "Guardián de la noche iluminada". Nació de las manchas
del ojo derecho, que Izanagi lavó en el río al salir del infierno.

UKEMOCHI
Diosa de la Fertilidad y la Crianza. Su nombre significa: "el Genio de la Comida". Diosa
que tiene a su cargo la tutela de los alimentos. Muerta por Tsu-ki-yo-mi dio nacimiento a
las cosas útiles, comestibles. El caballo y la vaca salieron de su cabeza; sus cejas produ-
jeron las lombrices; su frente dio el mijo; el arroz surgió de su abdomen, etc...

UZUME
Diosa que interpretó una danza para hace salir a Ama-terasu de la cueva donde se había es-
condido , y divirtió tanto a los invitados que hizo temblar la tierra con sus risas. Ante
la algaravía la Diosa-sol salió por la curiosidad de ver lo que pasaba y así hubo otra vez
sol en la tierra.

LISTADO DE DIOSES Y CRIATURAS MISTICAS JAPONESAS

LISTA DE ALGUNAS CRIATURAS MISTICAS JAPONESAS Y ALGUNO DE SUS DIOSES

CRIATURAS MISTICAS JAPONESAS


Abura-sumashi
Akaname
Akuma
Amikiri
Ashimagari
Atsuyu
Azumi
Backbeard
Baihu
Bakemon
Baku
Burikutonu
Datsue-ba
Dokuro
Dosojin
Fukei
Futakichi-onna
Gaki
Goryo
Gyuuki
Hachidairyo
Hachimata
Hagaji
Hanyo
Harionago
Hisa-me
Hitodama
Hitotsume-kozou
Hoji
Hotoke
Hototogisu
Houkou
Houou
Ika-Zuchi-no-Kami
Ikiryo
Ikusa
Inugami
Isonade
Itsamu-Na
Ittan-momen
Jikininki
Jishin-usho
Jishin-uwo
Jyobokko
Jyorougumo
Jyuuryu
Kaichi
Kahaku
Kamaitachi
Kaminari
Kappa
Kasa-obake
Kashabo
Kashima-reiko
Kerakera-onna
Kiji
Kijo
Kirin
Kitsune
Kitsune-Tsuki
Kiyo
Kodama
Konaki-Jiji
Kokakuchou
Kuchisake-onna
Makami
Maket-sugo
Merfolk
Mizuchi
Moryo
Mujina
Nando-baba
Nekomata
Senri
Neko-musume
Ningyo
Nukekubi
Nurikabe
Nopperabou
Nozuchi
Nue
Nure-onna
O-Goncho
Ohaguro-Bettari
Oni
Onryo
Orochi
Otoroshi
Otohime
Raicho
Raiju
Rokurokubi
Ryu
Fukuryu
Hairyu
Hanryu
Karyu
Riryu
Suiryu
Ryu-uba
Ryujin
Samebito
Seiryu
Shachihoko
Shiryo
Shikigami
Shikioji
Shikome
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martes, 3 de abril de 2007

BUSHIDO

El Arte de la Estrategia
Bushido


Los samuráis y su modo de vida fueron oficialmente abolidos en los primeros años de 1870.
No había necesidad para los hombres luchadores, para los guerreros, para los samuráis.
Pero no fueron olvidados del todo.
Aunque esa es otra historia ...


Introducción
Bushido, literalmente traducido como "El Camino del Guerrero", se desarrollo en Japón entre las eras Heian y Tokugawa (S.IX-XII). Era un modo de vida y un código para el samurai, una clase de guerreros similar a los caballeros medievales de Europa.
Estaba influenciado por el Zen y el Confucionismo, dos diferentes escuelas de pensamiento de esos periodos. El Bushido pone el énfasis en "Lealtad, auto-sacrificio, justicia, sentido de la vergüenza, modales refinados, pureza, modestia, frugalidad, espíritu marcial, honor y afecto"

El Código de Bushido
Estos son los siete principios que rigen el código de Bushido, la guía moral de la mayoría de samurai de Rokugan. Sed fieles a él y vuestro honor crecerá. Rompedlo, y vuestro nombre será denostado por las generaciones venideras.

1. GI - Honradez y Justicia
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.
Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.
Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

2. YU - Valor Heroico
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.
Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

3. JIN - Compasión
Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.
Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

4. REI - Cortesía
Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.
Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

5. MEYO - Honor
El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.
No puedes ocultarte de ti mismo.

6. MAKOTO - Sinceridad Absoluta
Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.
No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.
Hablar y Hacer son la misma acción.

7. CHUGO - Deber y Lealtad
Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.
Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.
Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Cuidado con el camino que sigues.

Algunos comentarios de Mirumoto Jinto, Rikugunshokan del Clan del Dragón, sobre el código de Bushido:

Sobre el valor:
El camino del valiente no sigue los pasos de la estupidez.
Sobre la lealtad:
Un perro sin amo vagabundea libre. El halcón de un Daimyo (Señor Feudal) vuela más alto.
Solo hay una lealtad superior a la del samurai hacia su Daimyo: la del Daimyo hacia sus súbditos.
Sobre el Respeto:

Un alma sin respeto es una morada en ruinas. Debe ser demolida para construir una nueva.
Sobre la Excelencia:
La perfección es una montaña inescalable que debe ser escalada a diario.
Sobre la Venganza:
La ofensa es como un buen haiku (Breve poema japonés de tres versos): puede ignorarse, desconocerse, perdonarse o borrarse, pero nunca puede ser olvidada.
Sobre la Espada:
Mi hoja es mi alma. Mi alma pertenece a mi Daimyo. Ultrajar mi hoja es afrentar a mi Daimyo.
Sobre el Honor:
La muerte no es eterna; el deshonor, sí.
Sobre la Muerte:
El samurai nace para morir. La muerte, pues, no es una maldición a evitar, sino el fin natural de toda vida.

El Credo del Samurai

No tengo parientes, Yo hago que la Tierra y el Cielo lo sean.
No tengo hogar, Yo hago que el Tan T'ien lo sea.
No tengo poder divino, Yo hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo medios, Yo hago mis medios de la docilidad.
No tengo poder mágico, Yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
No tengo cuerpo, Yo hago del estoicismo mi cuerpo.
No tengo ojos, Yo hago del relámpago mis ojos.
No tengo oídos, Yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
No tengo extremidades, Yo hago de la rapidez mis extremidades.
No tengo leyes, Yo hago de mi auto-defensa mis leyes.
No tengo estrategia, Yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
No tengo ideas, Yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
No tengo milagros, Yo hago de las leyes correctas mis milagros.
No tengo principios, Yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
No tengo tácticas, Yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
No tengo talento, Yo hago que mi astucia sea mi talento.
No tengo amigos, Yo hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigos, Yo hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura, Yo hago de la benevolencia mi armadura.
No tengo castillo, Yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
No tengo espada, Yo hago de mi No mente mi espada.

Origen e influencias
El Bushido procede del Budismo, Zen, Confucionismo, y Sintoísmo. La combinación de esas 3 escuelas de pensamiento y religiones ha formado el código de los guerreros conocido como Bushido.
Del Budismo el Bushido toma la relación con el peligro y la muerte. El samurai no teme a la muerte ya que creen, tal como enseña el Budismo, que tras la muerte se reencarnaran y volverán a vivir otra vida en la tierra. Los samurais son guerreros desde el instante en que se transforman en samuráis hasta el momento de su muerte, ellos no tienen miedo al peligro.
A través del Zen, una escuela del budismo, uno puede alcanzar el definitivo "absoluto".
La meditación Zen enseña como concentrarse y alcanzar un nivel de pensamiento que no puede ser explicado con palabras. El Zen enseña como "conocerse a si mismo" y no limitarte. El samurai utiliza esto para como una herramienta para desembarazarse del miedo, la inseguridad y finalmente los errores. Estas cosas podrían matarle.
El Sintoísmo, otra doctrina japonesa, da al Bushido su lealtad y patriotismo. El Sintoísmo incluye la veneración a los ancestros, lo cual hace a la Familia imperial la fuente de la nación. Esto da al Emperador una reverencia casi divina. El es la representación del Cielo en la Tierra. Con semejante lealtad, el samurai se compromete con el Emperador y a su Daimyo o señor feudal, samurai de mayor rango.
El Sintoísmo también proporciona la columna vertebral del patriotismo hacia su país, Japón. Ellos creen que la Tierra no esta para satisfacer sus necesidades, "es la residencia sagrada de los dioses, los espíritus de sus antecesores..." (Nitobe 14)
La Tierra es cuidada, protegida y alimentada por un intenso patriotismo.
El Confucionismo proporciona sus creencias en las relaciones con el mundo humano, su entorno y su familia. El Confucionismo da importancia a las 5 relaciones morales entre Maestro y Siervo, Padre e Hijo, Marido y Esposa, Hermanos mayor y menor, y Amigo y Amigo. Esto es lo que sigue el Samurai. Sin embargo el Samurai no esta de acuerdo con muchos de los escritos de Confucio. Ellos creen que el hombre no debe sentarse y pasarse todo el día leyendo libros, ni debería estar escribiendo poesías todo el día, un intelectual especialista era considerado como una maquina. En vez de eso el Bushido cree que el hombre y el universo fueron hechos para ser semejantes tanto en espíritu como ética.
Junto con esas virtudes, el Bushido también sigue con sumo respeto la Justicia, Benevolencia, Amor, Sinceridad, Honestidad, y auto-control.
La Justicia es uno de los principales factores en el código del Samurai. Caminos torcidos y acciones injustas son consideradas denigrantes e inhumanas.
Amor y Benevolencia eran virtudes supremas y actos dignos de un príncipe.
Los Samurais seguían un ceremonial especifico cada día de su vida, así como en la guerra.
Sinceridad y Honestidad eran tan valoradas como sus vidas. Bushi no ichi-gon o "La palabra de un samurai" trasciende un pacto de confianza y completa fe. Con dichos pactos no había necesidad de ponerlo por escrito.
El Samurai también necesitaba un completo auto-control y estoicismo para ser totalmente honroso. No mostraba signos de dolor o alegría. Soporta todo interiormente, nada de gemidos y lloros. Siempre mostraba un comportamiento calmado y una compostura mental que hacían que ninguna pasión de ningún tipo debería interponerse. El era un verdadero y completo guerrero.
Los factores que hicieron el Bushido son pocos y simples. Así de simple, el Bushido creo un modo de vida para mantener a una nación a través de sus tiempos mas problemáticos, a través de guerras civiles, desesperación e incertidumbre.
"El conjunto de las naturalezas poco sofisticadas de nuestros ancestros guerreros derivaron en un extendido alimento para sus espíritus desde una madeja de enseñanzas fragmentadas y vulgares, recogidas como si fueran caminos desviados de antiguos conocimientos, y, estimulados por las demandas de una era que formo a partir de todos esos esquejes un nuevo y único modo de vida"
El Samurai y su uso del Bushido

En Japón la clase guerrera era conocida como Samuráis, también llamada Bushi. Formaron una clase durante los siglos IX y XII. Emergieron de las provincias de Japón para transformarse en la clase gobernante, hasta su declive y total abolición en 1876, durante la era Meiji.
Los samuráis eran luchadores, expertos en las artes marciales. Tenían notable habilidad con el arco y la espada. También eran grandes jinetes.
Eran hombres que vivían siguiendo el Bushido; era su modo de vida. La lealtad total del samurai era para su Emperador y para su Daimyo. Eran honestos y de total confianza. Vivían vidas frugales, sin intereses en la riqueza y cosas materiales, pero con gran interés en el orgullo y honor. Eran hombres de valor verdadero. Los Samuráis no temían a la muerte. Entablarían batalla sin importar cuales fueran las dificultades. Morir en la guerra reportaría honor a su familia y a su señor.
Los samuráis preferían luchar solos, uno contra otro. En batalla un Samurai "invocaría" el nombre de su familia, Rango y hazañas. Entonces buscaría un oponente de similar rango y batallarían. Cuando el Samurai acaba con su oponente le decapita, para así tras la batalla retornar con las cabezas de los oponentes vencidos que acreditan así su victoria. Las cabezas de los generales y aquellos con alto rango eran transportadas de vuelta a la capital y mostradas en las celebraciones y similares.
La única salida para un Samurai derrotado era la muerte o el suicidio ritual: seppuku.
Seppuku, desentrañamiento también conocido como Hara-Kiri, es cuando un Samurai literalmente se saca las entrañas. Tras ese acto, otro samurai, usualmente un amigo o pariente, le corta la cabeza.
Esta forma de suicido era realizada bajo diferentes circunstancias "Para evitar la captura en batalla, captura que el samurai no consideraba deshonrosa y degradante, pero de mala política; para expiar un acto indigno o fechoría; y quizás mas interesantemente, para advertir a su Señor"
Un Samurai preferiría matarse a si mismo antes que traer deshonor y desgracia al nombre de su familia y a su Señor. Esto era considerado un acto de verdadero honor.
Los samuráis fueron la clase dominante durante 1400 y 1500. En 1600 era el tiempo de la unificación, las luchas en Japón habían cesado. Entonces, avanzado el final de la era Tokugawa, en los últimos 1700 Japón comenzó a moverse hacia una vida mas modernizada, mas "Occidental". Los samuráis y su modo de vida fueron oficialmente abolidos en los primeros años de 1870.No había necesidad para los hombres luchadores, para los guerreros, para los samuráis.
Pero no fueron olvidados del todo. Es algo que da que pensar.

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